Presentación

Bajo las heladas aguas del océano obscuro y tempestuoso que rodea la Antártida, no se extiende un desierto inacabable ......... un ecosistema exuberante, rico en especies, formas y colorido, se esconde bajo el manto de hielo del océano glaciar
Extrañas arañas de 10 o 12 patas, estrellas de todos los colores, crustáceos gigantescos, ... almejas de conchas delicadas, frágiles briozoos como espuma de mar, gusanos escamosos de cerdas doradas, gorgonias arborescentes, tunicados transparentes, bellísimos moluscos amarillos y verdes, esponjas cristalinas…..
Supervivientes en uno de los hábitats más duros del Planeta, los invertebrados marinos del fondo del Antártico constituyen un ejemplo sorprendente y perfecto de la capacidad de adaptación de los seres vivos. Un proceso evolutivo lento y continuo ha actuado seleccionado a las especies que han desarrollado las estrategias biológicas de crecimiento, alimentación y reproducción más exitosas, capaces de soportar, a lo largo de casi 100 millones de años, unas condiciones ambientales límite, mas allá de las cuáles sólo existe la muerte.
Superando la terrible perturbación que supone el hielo, la obscuridad y la falta de alimento fresco durante seis meses al año, briozoos, esponjas y ascidias, junto a otros muchos invertebrados, han conseguido formar en los fondos antárticos, comunidades estables y singulares de gran riqueza y diversidad.
Pero a pesar de su singularidad, de su abundancia y de su importante papel en la cadena trófica, el BENTOS constituye el eslabón menos conocido del ecosistema marino antártico, sobre todo fuera del mundo de los especialistas que se dedican a su estudio.
Un grupo de científicos españoles, conocido como equipo BENTART, estudia desde 1986 la fauna marina de las profundidades antárticas, intentando ampliar los conocimientos sobre la biodiversidad de los ecosistemas bentónicos y los factores que afectan a su distribución.
Gracias a la financiación conseguida en las convocatorias de proyectos de investigación del Plan Nacional han tenido la oportunidad de asomarse al fondo del Antártico en cuatro ocasiones, para sorprenderse, como hasta ahora hicieran a lo largo de los dos últimos siglos, los biólogos marinos que fueron capaces de aventurarse en estos mares. A bordo del Hespérides, las expediciones BENTART-94, BENTART-95, BENTART-03 y BENTART-06 recorrieron las plataformas y taludes de las islas Shetlands, de la península Antártica y del helado y remoto mar de Bellingshausen, simultaneando el uso de los artefactos de muestreo tradicionales con sofisticada tecnología. Así, junto a las pesadas dragas y rastras para la recogida de invertebrados, se han utilizado robots submarinos operados desde superficie, sistemas de sondas multihaz, sensores CTD para recogida de parámetros hidrológicos y complicados equipos para la inmersión en aguas polares. Y la contemplación de los animales vivos en los acuarios instalados a bordo, ha constituido el placentero contrapunto a la dura tarea del tamizado en cubierta de cientos de kilos de fangos durante las frías noches antárticas.
Esta página web pretende dar a conocerla experiencia científica de este grupo de biólogos marinos españoles, que lleva 20 años de trabajo dedicados a la investigación antártica, abriendo una pequeña ventana al desconocido y fascinante mundo del bentos polar y a las investigaciones que España desarrolla en el Océano Austral.

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