La campaña ANTÁRTIDA-8611



El día 21 de noviembre, los buques arrastreros “Pescapuerta Cuarto” y “Nuevo Alcocero” zarpaban de Ushuaia, el puerto más austral del mundo, para adentrarse después en el canal de Beagle rumbo a las Georgias del Sur; se iniciaba así la Primera Expedición Española Científico – Pesquera a la Antártida. La que se conocería como campaña “Antártida-8611” fue una experiencia irrepetible desde el punto de vista humano, y que desde el punto de vista científico batió records de actividad en una
zona tan interesante a nivel evolutivo como las islas del arco de Scotia.
A lo largo de 80 días de duro e incesante trabajo, interrumpido sólo por unas horas de asueto en tierras de Georgia del Sur, por la mañana de Año Nuevo en las Orcadas y por unas pocas horas en la playa de Caleta Balleneros en la isla Decepción, el buque arrastrero ‘Pescapuerta Cuarto’ recorrió 11.000 millas naúticas, 9.000 de las cuales fueron de registro en continuo de parámetros químicos y 4.000 de perfiles sísmicos; además se tomaron a bordo 390 muestras de sedimentos de los fondos marinos, se cubrieron 227 estaciones para la recogida de parámetros oceanográficos y plancton y se realizaron 345 estaciones de pesca de arrastre, batiéndose un auténtico récord de la investigación biológica antártica.
Gracias a los resultados de las investigaciones en materia pesquera que llevó a cabo la expedición, España pudo entrar como miembro de pleno derecho de la Comisión responsable de la Conservación de los Recursos Vivos Marinos de la Antártida (CCRVMA), mientras que las decenas de publicaciones que fueron apareciendo en los años siguientes contribuyeron a la entrada de nuestro país como miembro consultivo del Tratado Antártico en septiembre de 1988.



Más de media tonelada de invertebrados empaquetados y congelados en cajas de cartón, además de una ingente cantidad de material seco, sobre todo grandes esponjas y gorgonias, llegaron al Centro Oceanográfico de Fuengirola en la primavera de 1987.




A partir de este año se iniciarían los primeros contactos con los taxónomos españoles que consolidarían con el paso de los años al equipo Bentart.Gracias a aquella información rigurosa se pudo conseguir una imagen de conjunto de la composición y distribución de las comunidades del megabentos a lo largo de una zona tan interesante a nivel evolutivo como los archipiélagos del Arco de Scotia, cadena de islas que unen América del Sur
con la Península Antártica. Así se pudo comprobar la particularidad de la fauna de los islotes Shag Rocks, el área más próxima a la región de Magallanes, y de las volcánicas islas Sandwichs, y tambien la similaridad de los archipiélagos de Georgia y Orcadas del Sur y de las islas Elefante y Shetlands, cercanas al continente antártico, determinada por la mayor frecuencia y abundancia de los taxones más característicos del epibentos antártico, tanto suspensívoros sésiles (esponjas, briozoos calcáreos, pennatúlidos, crinoideos), como móviles y con variedad de estrategias tróficas (asteroideos, holoturoideos, picnogónidos, grandes isópodos y gammáridos). Otro hecho muy interesante que la campaña Antártida- 8611 tambien permitió constatar fue como las comunidades de suspensívoros de larga vida, demospongias y hexactinéllidas, tan características del epibentos antártico, y de briozoos calcáreos y serpúlidos, se extendían hasta la plataforma este de Georgia, sin que alcanzaran el noroeste de esta isla, las islas Sandwichs, ni los islotes Shag-Rocks.

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